Globalización
y educación: repercusiones del fenómeno en los estudiantes y alternativas
frente al mismo
La
globalización como reto educativo aborda el tratamiento que los centros de
Educación Secundaria Obligatoria están dando al fenómeno de globalización desde
la dimensión organizativa, la docente y la discente. Dada la imposibilidad de
reflejar todos los aspectos en tan breve espacio, este artículo se centra en el
alumnado y su relación con el fenómeno de la globalización. Es el ámbito más
importante, pues tanto la organización como el profesorado tienen como objetivo
el aprendizaje y el desarrollo personal y social de este colectivo que
representa un potencial de futuro que debe ser cuidado para que no se vea
alienado por el actual proceso globalizador y pueda tener una respuesta
positiva frente al mismo.
¿Qué es la globalización?
Definir
la globalización es una tarea realmente compleja.
La
disparidad de puntos de vista y orientaciones de los muy numerosos autores que
se han acercado a su conceptualización, da como resultado que no exista una
definición más o menos consensuada. Dónde sí existe cierto consenso es en su
definición bajo términos económicos, adjetivándose, principalmente, como
globalización económica, neoliberal o capitalista. A modo de acercamiento
conceptual, tomando como referencia la definición de López Rupérez (2001:15 y
16), se puede identificar la globalización como un conjunto de procesos,
principalmente de carácter económico, que, a través de las interacciones,
interconexiones e interdependencias existentes entre los diversos países y de
la intensificación, desarrollo y extensión de esas redes globales, produce que
ciertos hechos, acciones y decisiones ocurridos en un lugar concreto del globo
y que antes sólo repercutían localmente, ahora lo hagan de forma global.
¿Dónde se encuentran sus orígenes?
La
globalización no es un fenómeno realmente nuevo. Los procesos globalizadores,
de mundialización o de universalización, han sido una característica humana que
se ha ido repitiendo a través de los siglos de historia de la humanidad. Buen
ejemplo de ello serían el Imperio Romano, los viajes de los vikingos o la
colonización de América. Por tanto la historia de la Humanidad es, con muchos
picos de sierra, la historia de la globalización (Estefanía, 2002:37). Como
puntualiza Robertson (2005:18), ha estado siempre entre nosotros como una
dinámica humana, aunque no hayamos sido conscientes de su avance. En cuanto a
su situación en el tiempo, debemos distinguir dos fases principales: la primera
va de 1800 a 1914 y la segunda, en la que nos encontramos, comienza bien en
1973 (Crisis del Petróleo) o en 1989 (Caída del Muro de Berlín) y llega hasta
nuestros días.
¿Cuáles son sus principales
características?
Al
favorecer el crecimiento de grandes redes globales que conectan el planeta,
produce que sus repercusiones, principalmente de carácter negativo, tengan un
alcance mundial, haciendo, como observa Friedman (2006), que la Tierra se
vuelva plana. De este modo avanza de manera imparable, favorecida
principalmente por el impulso, respaldo e influencia de una serie de motores:
la revolución de las NTIC y los transportes, la reducción de las barreras
arancelarias, el desarrollo y consolidación del mercado como institución
económica primordial, la implementación de políticas neoliberales y un
capitalismo global que aumenta su velocidad, su fuerza y su inestabilidad.
Existen ciertas entidades que ejercen un gran control sobre el proceso,
dirigiéndolo en su favor y no en el de toda la humanidad. Destacan las grandes
empresas transnacionales, los grandes organismos internacionales (BM, FMI, OMC,
OCDE y G8) y ciertos grupos de poder en la sombra (Trilateral, Club Bilderberg,
RAND...). Por otro lado, existen alternativas que luchan por una globalización
que favorezca a toda la humanidad, que ven la globalización como proceso
modificable que se puede controlar para el bien global. Aquí, con sus luces y
sus sombras, se encuadraría el movimiento alter-globalización.
¿Cómo afecta a la educación?
La
educación no ha permanecido ajena a la influencia del fenómeno globalizador. Se
ha visto afectada, pues al igual que cualquier ámbito de la vida social, los
procesos educativos están sujetos a cambios externos a su sistema que repercuten
en su función social y en su funcionamiento institucional (Bonal,
Tarabino-Castellani y Verger, 2007, p. 13 y 14).
Revista
Iberoamericana de Educación / Revista Ibero-americana de Educação (ISSN:
1681-5653)
La
globalización revitaliza de forma interesada el papel de la educación, debido
principalmente a dos factores:
•
Factor estructural: La globalización necesita la educación como una fuente de
la que obtener su máximo rendimiento y desarrollo. Sin ella, las estructuras en
las que se sustenta, tanto a nivel ideológico como material, se vendrían abajo
y con ellas todo el proceso.
•
Factor económico: La educación representa un ámbito desde el que se puede
obtener un gran beneficio económico, pero también en forma de recursos humanos
para el mundo laboral. Para el capital financiero la educación mundial
representa el último gran mercado, un fabuloso tesoro que se cifra en 2
billones de dólares al año según la UNESCO (Díez, 2007, p. 307).
Desde
esta perspectiva se convierte la educación en un valor, en un producto
irrenunciable. Teniendo en cuenta los factores estructural y económico, la
globalización necesita de la educación y ejerce sobre ella una gran influencia,
pretendiendo su control a través del currículo explícito y, sobre todo, del currículo
implícito u oculto, que incluye aspectos que tienen que ver con intereses,
valores, normas sociales introyectadas, condicionantes económicos y
sociopolíticos, parámetros culturales y religiosos, etc. (Monclús, 2004, p.
49).
Existe
una serie de problemas, repercusiones y consecuencias que la globalización, a
través de su negativa influencia, está planteando a la educación:
•
Reconfiguración según las demandas y las leyes del mercado: privatización,
falta de financiación de la educación pública, pérdida de soberanía del Estado
sobre la misma, presión evaluativa y competitividad, transformación de los
centros educativos en empresas y de la educación en una mercancía, y políticas
educativas que responden a los intereses laborales y del mercado.
•
Conversión en una fuente de desigualdad y exclusión social: acceso restringido
a determinados centros y tipos de educación según recursos económicos o
humanos, reproducción, aparición de un ranking de centros según resultados y de
una libre competencia entre los mismos, precarización y guetificación de la
enseñanza pública, fomento del individualismo, el conformismo, la
competitividad, la excelencia y externalización del fracaso.
•
Transformación en una herramienta de control: reproducción del nuevo orden
mundial, manipulación y control del currículo, modificación de los valores y
del pensamiento, fomento de la capacidad de adaptación y asimilación a los
cambios, y destrucción del pensamiento crítico en favor del único.
•
Convergencia internacional: en la dimensión curricular, estructural, de la
administración y gobierno de la educación y de las políticas educativas. Frente
a estos retos y desafíos, para paliar la desigualdad y que la educación sea
reconocida como un derecho para todos (Laval, 2004, pp. 399-400), se puede
concretar una acción: dar una respuesta positiva, coherente y crítica al
fenómeno de la globalización y a sus repercusiones. García Fraile (2008, p.
21), propone la educación basada en competencias entendidas como saber hacer
razonado para hacer frente a la incertidumbre y al cambio. Se trataría, pues,
de ser capaz de controlar la incertidumbre en un mundo cambiante y en continua
evolución en lo social, lo político y lo laboral dentro de una sociedad
globalizada y en mutación permanente.
Primitivo
Sánchez Delgado y Juan Carlos Rodríguez Miguel Revista Iberoamericana de
Educación / Revista Ibero-americana de Educação (ISSN: 1681-5653).
http://www.rieoei.org/deloslectores/3871Sanchez.pdf



